martes, 21 de octubre de 2008

Peatones...

...si no cruzan por el rayado....

¡Móntense en la acera! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡COÑO!!!!!!

martes, 7 de octubre de 2008

Llegaron las colas y las emergencias falsas


Caracas está hecha mierda. Algunos días más que otros, pero está hecha mierda con todo y sus muchos encantos que, afortunadamente, aún conserva.

Algo de lo que más la hace mierda son las colas, "marditas" colas, que cada año son más espesas y cagalitrosas. La vaina deja de ser así de apestosa entre finales de julio y finales de septiembre, cuando está de receso el período escolar. Las colas que por lo general le quitan a uno no menos de una hora en condiciones "normales", tienden a reducirse a media hora y a veces hasta quince minutos en el súper mejor de los casos.

Pero dentro de toda la cagalitrosis vehicular, hay un pequeño detalle que hace el trayecto más ingrato de lo que naturalmente es: las ambulancias y patrullas de cuerpos de seguridad (?¿?¿), a full sirena y todas las cocteleras encendidas, que hacen puntual aparición cuando las colas son más inmamables. No dudo que lleven alguna emergencia (especialmente las ambulancias, porque lo de las patrullas si es 100% cuestionable); pero que no solamente sea una ambulancia la que lo obligue a uno a tirarse al hombrillo y rogar que el paso del camionzote no te raye la carrocería... ni dos ni tres ni cuatro, sino que sean hasta seis ambulancias las que te pasan en menos de quince minutos y no un día cualquiera, sino todos los putos días que las colas te escoñetan la vida.

Si a ésto le sumamos que cuando no hay cola o el tráfico es lo suficientemente fluido para no mentarle la madre a nadie, no vez NI UNA SOLA ambulancia con las cocteleras ni la sirena encendida, circulando normalmente, lógicamente sin emergencia alguna, entonces cabe preguntarse: ¿cuántas de esas ambulancias o las patrullas de los cuerpos de IN-seguridad llevan una emergencia verdadera? Yo me atrevería a decir que menos de 20% de ellas la lleva. No me consta, es verdad, pero a la duda le salen hasta pelos cuando te das cuenta que, coincidencialmente, se multiplican las "emergencias" cuando hay más cola. ¡Qué casualidad! ¿No?

Una buena estratagema para pasar como alma que lleva el diablo ante aquel mar de carros que ruedan a menos de 0,9879873 Km por hora.

Lógicamente, cada vez que vea una sirena y una coctelera distrayéndome en el retrovisor, me apartaré y rezaré desde el hombrillo, no sólo para que no me rayen el carro sino también para que la potencial emergencia que lleve la ambulancia o patrulla sea resuelta satisfactoriamente. Uno no sabe en qué momento la emergencia, VERDADERA, involucre a alguien cercano, alguien conocido. Pero, mientras los choferes de esos vehículos utilicen la sirena sólo pa quitarse a los carros del frente, me seguiré cagando en la madre que los parió.

sábado, 4 de octubre de 2008

Raterismo aeroportuario


No debería sorprenderme. Pero por lo menos los tres segundos que vinieron luego de enterarme, fueron de suma sorpresa para mí; efímera eso sí, pero sorpresa al fin. Esta es la historia:

El jueves 2 de octubre por la noche llegué de Panamá. Después de presenciar cómo ladillaban la paciencia a Leopoldo López y a su esposa, Lilian Tintori, los funcionarios de inmigración -una razón más para tenerle una arrechera de puta madre al comunismo y a quienes comulgan con él-, me sellaron mi pasaporte y, como es lógico, fui a esperar el equipaje.

Tardó bastante en llegar a mis manos la maleta, razón suficiente para preocuparme un poco por la suerte que correría su contenido. Hasta que apareció, le eché un ojo por encima y vi que estaba todo en orden, o al menos no tenía signos de haber sido abierta y saqueada.

Llegué finalmente a mi casa, agradeciéndole a toda la corte celestial, incluyendo a San Pateste, el haber salido ileso de un posible ataque hamponil en la autopista Caracas-LaGuaira. Dejé la maleta en la sala, sin abrirla ni pararle la más mínima bola, y me fui a dormir.

Al día siguiente me tocó abrir la maleta para sacar algunas cosas y entregarle a mi mamá un pequeño detalle, y digo pequeño porque de haber podido cambiar los euros ("mardito" sea Panamá que ni en el aeropuerto ni en el hotel ni en los centros comerciales, me cambiaron los putos euros) le habría traído algo más rimbombante. Saqué el "pequeño detalle" y fue entonces cuando me di cuenta del gran detalle: ¡ME ABRIERON ESTA VAINA Y ME ROBARON!

¡Qué estúpido pensar que nada más porque la maleta tenga un candado el hampa no se va a aprovechar de ella!

La vaina fue que llevaba tres vasos tipo shot con motivos alusivos a Venezuela que pretendía regalarle a algunos colegas extranjeros que me cayeran bien (99,2% de los que conocí me cayeron bien pero me dio ladilla regalar vasos). Esos vasos venían envueltos en un papel, y enrollados para evitar romperse dentro. Lógicamente, semejante, empaque indica a cualquier ser viviente: "aquí hay algo nuevo". Pues el empaque estaba roto, lo abrieron para cargar con el botín. En principio, amén de la obvia rotura del empaque, me percaté de que habían robado apenas uno de los vasos. Luego revisé superficialmente el resto del contenido de la maleta y, afortunadamente, la ropa estaba completa. Pero la tragedia continúa: En vista de que a los rateros de equipaje en el aeropuerto (los que se encargan de llevarlos desde el avión hasta las correas de entrega, LUEGO DE SAQUEARLOS), les pareció chimbo el botín (los tres puñeteros vasos) buscaron algo más "de interés". No tenía nada nuevo, no compré nada (recordar el infeliz capítulo de la negativa de los panameños a cambiarme los euros), pero había dos frascos de colonia, usados, pero con muchas oportunidades de uso por delante. "Agarrando aunque sea fallo!!", habrá dicho el hijodelagranputa resentido que me sacó los frascos.

Seguramente a ese infeliz le costará un año de sueldo más las utilidades y un préstamo bancario -amén de algún posible atraco en una camionetica- el comprarse un pequeño frasco de colonia barata. Bien por él y su cochina existencia que consiguió sin esfuerzo alguno dos buenas colonias -seguro le sale sarna cuando se las eche porque dudo que en su trimardita vida se halla perfumado bien-. Pero lo que en realidad me escoñeta es que los dos frascos fueron regalo de cumpleaños.

Una compañera de trabajo, quizá tratando de consolarme y disminuir mi arrechera por la "espectacular bienvenida" a Venezuela, me dijo que probablemente el robo fue en el aeropuerto de Panamá y no el de aquí. ¡Claro! es probable; pero hay un detalle que me hace pensar que el raterismo fue de factura nacional: Los tres vasos, de los cuales pensé que se habían robado uno solo, llevan un dibujo con motivos venezolanos y la palabra Venezuela en su exterior. Al revisar bien el equipaje, resulta que el vaso que pensé extraído, estaba dentro de la maleta. Es decir, el ratero abrió el paquete vio que eran vainas venezolanas y tiró el vaso dentro del equipaje. ¿Qué tanto interés puede tener para un ratero venezolano tener un souvenir de su propio país? De pronto si dijeran Cuba, Zwazilandia o cualquier otro país no se lleva uno: SE LLEVA LOS TRES, sólo porque son vasos extranjeros.

Pero de todo este peo me queda una moraleja: dejar de pensar en pajaros preñados, pensando que sólo con un candado en el cierre no van a abrir la maleta. La próxima vez no solamente la envuelvo en plástico -que también puede ser perfectamente violado, pero al menos le da más trabajo al ratero-, sino que voy a agarrar tres interiores, me voy a cagar sobre ellos y así, llenos de mierda, los voy a poner de primeritos en la maleta para que a cualquiera que ose abrir la maleta en busca de un botín, se lleven un buen souvenir de mi parte.

Kaput!

sábado, 13 de septiembre de 2008

Permiso, voy a vomitar

¿Qué otra cosa le puede provocar a un mortal luego de ver dos comerciales de televisión venezolana seguidos? A mí particularmente me induce unas ganas arrechísimas de vomitar. Es que no me canso de decirlo, y ya lo he comentado una y otra vez, de lo apestosa que es la publicidad en esta república bananera.
Yo no sé si es que la vaina es una jodedera de los publicistas, o de los anunciantes o del heladero de Tío Rico... o es que de verdad la creatividad para hacer cuñas en Venezuela sale de los pelos del culo de todas las personas a quienes les corresponde hacerlas.
Esta mañana (del sábado 13 de septiembre), me levanté temprano para ver la Pole Position del Grand Prix de Italia, de la Fórmula 1, como lo hago religiosamente cada vez que es fin de semana de carrera. Cuando prendí el televisor, de vaina se me salen los nachos que me comí la noche anterior... escuché un "Bla, bla, bla, bla, blah..." (con el ritmo de Na na nai na na, de la Gaita Onomatopéyica de Gran Coquivacoa); me quité las lagañas que nublaban aún mi vista y el jugo gástrico me llegó casi hasta la lengua... era el mismísimo Neguito Borjas, que ahora es la imagen de una promoción de Digitel, cantando el "bla, bla, bla..." con el ritmo del "na na nai na..." pero de la manera más balurda, palurda, ruin, marginal, tierrúa, camionetera, buhoneril, chancletúa, sueldo mínimo, pecuecuda.
Imagino que en este país donde -ARRÉCHESE QUIEN SE ARRECHE- la regla es el mal gusto, lo ordinario, habrá gente de sobra a la que se le mojen las pantaletas y/o interiores viendo esa burda pieza publicitaria. Pero particularmente a mí me dio una razón más para tener ganas de cagarme en la puta madre de la publicidad venezolana, una de las peores del mundo. Por un momento había considerado cambiarme de Movistar a Digitel a fines de año; pero luego de ver tamaña balurdería NI DE COÑA voy a pagarle un centavo a Digitel.
Da vergüenza la publicidad venezolana, da asco, dan ganas de cagarse en la puta que los parió! Pareciera que la competencia es por hacer el comercial más balurdo y marginal.
¿Por qué Brasil y Argentina, hasta Colombia, son capaces de hacer comerciales arrechísimos? ¿Por qué aquí en Venezuela pareciera que ponen a los buhoneros del mercado del Cementerio a hacer cuñas?
Prendí el televisor, hay un canal nacional. Ya no puedo seguir escribiendo. Permiso, voy a vomitar.

martes, 26 de agosto de 2008

"¡Chamo! ¡Chamo!..."

Esta vaina me da demasiada, demasiada, demasiada, DEMASIADA risa. Y confirma una y mil veces mi teoría de que el tamaño del rústico es total, absoluta e inversamente proporcional al cerebro de quien lo maneja. Algo tienen los rústicos que ponen más pendejos a quien los posee y los maneja.
Al animal que manejaba esta Autana le hace falta un curso intensivo de física, pa que le expliquen un poco aquello de la masa de los cuerpos, la fuerza centrífuga y la aceleración. O mejor: hace falta rociarlo de gasolina y echarle un fósforo encima; o pegarlee una cachetada con una pala, o tal vez pegarle la encía del filo de un peldaño de una escalera mecáninca... sólo quizá así crezca un poquito y deje de hacer este tipo de mamagüevadas, muy típicas de Venezuela. Esto pasó en Cuyagua.
Insisto, me da demasiada risa. Siempre desee (y aún deseo) ver escenas como ésta.
Pero no sé qué es peor, si la mamagüevada en sí o los infelices comentarios (o más bien alaridos) de la tarada, al final del video... juzguen ustedes.
Por cierto: ¿Les dije que me causa demasiada risa?


miércoles, 20 de agosto de 2008

martes, 19 de agosto de 2008

Está bien ¡curen a su madre!

Medicina sistémica. La anuncian (halla aquéllos que les crean) como la panacea, como la verga triana médica, como la respuesta absoluta y definitiva a las enfermedades que hoy la ciencia seria y suficientemente exhaustiva considera INCURABLES.
Sus comerciales no solamente tienden a mostrar gente notoria y abiertamente ignorante, posiblemente manipualada, como supuestos testimonios de curas de vainas tan insólitas como la mismísima diábetes (dentro de poco sacan a un viejo diciendo que le curaron el sida), sino que además tienden a utilizar el horario de madrugada, el predilecto por los productos y servicios estafadores como los "llame ya!" y la secta de drogodependientes arrepentidos Pare de Sufrir.
¿Quién con cuatro dedos de frente puede vertir cualquier resquicio de credibilidad en una mierda con semejantes señas que de paso es de los mismos creadores de mata calor (ver post anterior) ?
Si son tan vergatarios ¿por qué no le venden esa puta medicina a su madre, a ver si es verdad que se le quitan hasta las hemorroides y las arrugas o se muere como una misma pendeja? ¡Me arreché!