lunes, 10 de agosto de 2009

¿Por qué a veces provoca salir con un lanzallamas?

Este post podría parecer un poco sociópata... pero no, no parece. ¡ES SOCIÓPATA! ¿Por qué? pues por la sencilla razón de que hay días en que sales a la calle y te da la impresión que ese día también salieron todos los seres más torpes y maleducados del planeta. Esos seres a los que provoca darle un "cariño" con un buen lanzallamas.
La lista de ese tipo de personas que te escoñetan el día a día, puede ser extensa, muy extensa. Pero he aquí un compendio de aquellos a quienes le vendría bien, al menos, un susto con un lanzallamas en mano:
  • Los peatones que no usan las aceras, sino que caminan por tooooda la calle.
  • Los cretinos que te tropiezan y son incapaces de pedir disculpas.
  • Los anormales que no saben que existe una palabra llamada permiso.
  • Los que tienen celulares con mp3 y ponen las canciones (por lo general salsa guarra, reguetón, bachata y demás hierbas aromáticas) a todo volumen en sitios cerrados.
  • Los que tocan corneta detrás de ti antes de que el semáforo se ponga en verde.
  • Los que no hablan, sino que gritan.
  • Los cajeros de banco que se creen dueños del planeta, porque creen que te están haciendo un favor.

¿Se te ocurre alguien más que deba estar en esta lista?

viernes, 6 de marzo de 2009

Sin anestesia - Por eso es que nos dicen "básicos"

Nada da más placer que el sexo. En eso coincidimos 97,63% de las personas -hay gente que sufre de anhedonia y forman parte de ese 2,37% que siente más placer con otras vainas o simplemente no lo siente con un carajo-. Y el sentir deseo sexual por otra persona (del sexo opuesto, lógicamente) es una condición tan natural como la misma sangre que circula por las arterias. Hasta aquí vamos bien.
Escribo este post porque acabo de tener una conversa con una pana que fue objeto de dos propuestas sexuales directas, sin que mediase por lo menos un manipierniculiteteo, NI SIQUIERA UN BESO... no solamente fueron indirectas, sino además cursis y brutazas; de esas que justifican, hay que reconocerlo, que las mujeres nos escoñetan con el mote de "básicos".
El cuento fue, palabras más, palabras menos, así:
La pana: -Chamo, será que tengo pinta de puta? El fin de semana dos tipos me propusieron acostarse conmigo de frente.
Yo: -Así, de una, sin un toqueteo... ¿nada?
La pana: -¡NADA! Prácticamente los acababa de conocer y ya querían que se las diera.
Yo: -Más o menos?
La pana: -Estaba en una rumba y me fui temprano a mi casa; luego el tipo me llama y me dice: 'Será que te paso buscando por tu casa y pasas la noche conmigo'? ¡¡¡Hello!!! le tranqué el teléfono con la misma!
Yo: -Mierda! Pero al menos se habían dado los besos o un recostón, una vaina?
La pana: -¡NADA! El tipo quería samba así, de una.
Yo: -Verga pero dónde quedó aquello de la seducción, las palabras falsas pero que al menos endulzan pa' que la vaina fluya.
La pana: -No joda! Y el día siguiente estaba con unas panas en una fiesta, me presentaron un tipo que tocaba la guitarra y me cantó una canción... cuando terminó se me acercó y me preguntó si quería irme con él a pasar la noche.
Yo: - ¿¿¿¿¿WHAT?????
La pana: -No te digo yo. ¿Será que me vieron care'puta o que tenía un letrero en la frente que decía QUIERO TIRAR?
Yo: -Es que seguro el tipo tenía su propia ecuación: "Canción = Me abre las piernas".
La pana: -Verga no sé, chamo, de pronto era el alcohol, pero no puedo con estos tipos.
Yo: -Bueno es que a veces el cerebro de uno echa mal el cálculo... cuando le dicen a uno "fiesta" y "tragos" el cerebro saca una cuenta ahí medio chimba y el resultado es: SEXO. Pero coño, pedirlo así al primer carajazo... hay que meterle al brutazo!
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No es como para hacerse el santo, pero JODER, a qué ser con cuatro dedos de frente se le ocurre pedirle joropo a una mujer a los coñazos, sin antes "endulzarla", sin siquiera poner a prueba la química, no solamente de ella hacia uno sino de uno mismo hacia ella (porque una vaina es que visualmente te provoque cojerte a la tipa -o viceversa- y otra que cuando trates y compartas con ella, aun quieras empotrárselo). Además, quién dijo que solamente porque una mujer te pele las encías y los dientes ya te está diciendo "Te la quiero dar, aporréame"? Dónde dice que el dedicarle una canción y cantársela en vivo a una mujer automáticamente la pone a lubricar y la deja lista a que se lo alojes?
Cuándo vamos a terminar de aprender que a las mujeres SÍ les gusta el sexo, y que jode, pero les enfría el guarapo que uno no se tome la molestia de proponérselo en silencio, con gestos, con motivos, o con otra vaina que no sea un directo: "pendiente de un tal?".
Hasta que no aprendamos la lección y sigamos pretendiendo lograr un polvo así, sin antestecia, las mujeres seguirán menospreciándonos (con toda razón) y viéndonos como seres básicos.
He dicho.

martes, 3 de febrero de 2009

El lado oscuro (y marginal) de la tecnología

Siempre he sido, y seguiré siendo, defensor de la tecnología. Nos facilita la vida, ayuda a mitigar errores, nos divierte; y podría pasar 345 años enumerando los beneficios que ella provee. Pero, para una persona de exigua paciencia como yo, la tecnología puede ser tan malévola como útil.
Explico porqué: La vaina viene por los celulares, a mi parecer uno de los inventos más acertados de la humanidad; sólo falta que te haga la paja. Lo tiene (casi) todo. Y una de esas funciones, una de las más útil, es la que me ha sacado la piedra en no pocas veces: la función de reproductor de música (en formato mp3 o el que se le ocurra la puta gana). No me ha sacado la piedra por sí sola, sino por el (mal) uso que le dan algunos animales con ropa:

Caso 1.- Banco / Tarde.
Disponíame yo a pagar, como religiosamente lo hago cada mes, las mensualidades de mi carro en la agencia de un banco que tiene una pésima campaña publicitaria en la que sale un ser que parece un drogodependiente dudosamente rehabilitado sobándose la cabeza. Pocos minutos en la cola y entró a la agencia un tipo que probablemente ignora porqué la bandera de Venezuela tiene una franja azul en el medio. Llegó con su celular y no tenía más de 2 minutos haciendo la cola cuando lo puso en función "reproductor de música" y dejó que el aparato reprodujera una salsa guarra, pero guarra guarra A TODO VOLUMEN. No me molesta que cada quien se contamine el cerebro con la música que se le pegue su gana (yo me contamino el mío con mi basura), pero JODER ponte un audífono, mono de mierda, choro mal aprendido. ¿Qué coños te hace pensar que nos causa placer el escuchar esa mierda que crea el ambiente de un bar en la Baralt? Lo peor es que nadie, ni siquiera el vigilante del banco, se atrevió a pedirle al animal ese que o le bajara el volumen o apagara su mardito celular (probablemente robado). Yo tampoco iba a ser el valiente que se iba a atrever a pedirle que apagara su mierda; preferí morirme de la arrechera y escuchar obligado la cochinada esa que recibir una puñalada al salir del banco.

Caso 2.- Consultorio Médico - Tarde
Estaba con los dos amores de mi vida, María Alejandra y Daniela Alejandra, esperando para ser atendidos por el médico en un consultorio. Una de las pacientes, que seguramente compartía algún gen con el macaco del caso anterior, también sacó su "SELULAL" y, sin importarle el sitio ni el resto de los pacientes, activó la función de "REPRODUCTOL DE EMEPETREJ" y dejó sonar el típico hilo musical de camionetica, a todo volumen, como si al resto de los que estábamos en espera nos produjera orgasmos varios el esperar al médico al ritmo de Chino & Nacho, Daddy Yankee o algún galán de burdel. Sólo por tener a mi beba en brazos, no me atreví siquiera a pedirle a la malandra aquella que bajara el volumen, porque como mínimo me ofrecía una puñalada.

Caso 3.- Camionetica - Mañana
Iba yo a buscar mi carro, guardado en un estacionamiento, por aquello de la inseguridad. Como el camino era largo, me tocó agarrar camionetica. Súbome y me senté en el único puesto que quedaba disponible. A mi lado, un adolescente (con todo el sentido de la palabra) no fue que activó la función de reproductor de música de su teléfono, sino que cargó un video de algún regguetonero narcotraficante y, lógicamente, lo puso a todo volumen. ¡Qué orgulloso se habrá sentido el maruto verde ese de que todo el mundo se enterara que tenía un celular capaz de reproducir un video!

Aclaro: no por ser salsa o narcotón, perdón, reggaetón, me sacó la piedra el uso marginal que le dieron esos animales a su celular. Cualquier ritmo, escuchado a todo volumen y en un sitio donde te lo tengas que calar de manera obligada, me habría hecho arrechar.