viernes 6 de marzo de 2009

Sin anestesia - Por eso es que nos dicen "básicos"

Nada da más placer que el sexo. En eso coincidimos 97,63% de las personas -hay gente que sufre de anhedonia y forman parte de ese 2,37% que siente más placer con otras vainas o simplemente no lo siente con un carajo-. Y el sentir deseo sexual por otra persona (del sexo opuesto, lógicamente) es una condición tan natural como la misma sangre que circula por las arterias. Hasta aquí vamos bien.
Escribo este post porque acabo de tener una conversa con una pana que fue objeto de dos propuestas sexuales directas, sin que mediase por lo menos un manipierniculiteteo, NI SIQUIERA UN BESO... no solamente fueron indirectas, sino además cursis y brutazas; de esas que justifican, hay que reconocerlo, que las mujeres nos escoñetan con el mote de "básicos".
El cuento fue, palabras más, palabras menos, así:
La pana: -Chamo, será que tengo pinta de puta? El fin de semana dos tipos me propusieron acostarse conmigo de frente.
Yo: -Así, de una, sin un toqueteo... ¿nada?
La pana: -¡NADA! Prácticamente los acababa de conocer y ya querían que se las diera.
Yo: -Más o menos?
La pana: -Estaba en una rumba y me fui temprano a mi casa; luego el tipo me llama y me dice: 'Será que te paso buscando por tu casa y pasas la noche conmigo'? ¡¡¡Hello!!! le tranqué el teléfono con la misma!
Yo: -Mierda! Pero al menos se habían dado los besos o un recostón, una vaina?
La pana: -¡NADA! El tipo quería samba así, de una.
Yo: -Verga pero dónde quedó aquello de la seducción, las palabras falsas pero que al menos endulzan pa' que la vaina fluya.
La pana: -No joda! Y el día siguiente estaba con unas panas en una fiesta, me presentaron un tipo que tocaba la guitarra y me cantó una canción... cuando terminó se me acercó y me preguntó si quería irme con él a pasar la noche.
Yo: - ¿¿¿¿¿WHAT?????
La pana: -No te digo yo. ¿Será que me vieron care'puta o que tenía un letrero en la frente que decía QUIERO TIRAR?
Yo: -Es que seguro el tipo tenía su propia ecuación: "Canción = Me abre las piernas".
La pana: -Verga no sé, chamo, de pronto era el alcohol, pero no puedo con estos tipos.
Yo: -Bueno es que a veces el cerebro de uno echa mal el cálculo... cuando le dicen a uno "fiesta" y "tragos" el cerebro saca una cuenta ahí medio chimba y el resultado es: SEXO. Pero coño, pedirlo así al primer carajazo... hay que meterle al brutazo!
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No es como para hacerse el santo, pero JODER, a qué ser con cuatro dedos de frente se le ocurre pedirle joropo a una mujer a los coñazos, sin antes "endulzarla", sin siquiera poner a prueba la química, no solamente de ella hacia uno sino de uno mismo hacia ella (porque una vaina es que visualmente te provoque cojerte a la tipa -o viceversa- y otra que cuando trates y compartas con ella, aun quieras empotrárselo). Además, quién dijo que solamente porque una mujer te pele las encías y los dientes ya te está diciendo "Te la quiero dar, aporréame"? Dónde dice que el dedicarle una canción y cantársela en vivo a una mujer automáticamente la pone a lubricar y la deja lista a que se lo alojes?
Cuándo vamos a terminar de aprender que a las mujeres SÍ les gusta el sexo, y que jode, pero les enfría el guarapo que uno no se tome la molestia de proponérselo en silencio, con gestos, con motivos, o con otra vaina que no sea un directo: "pendiente de un tal?".
Hasta que no aprendamos la lección y sigamos pretendiendo lograr un polvo así, sin antestecia, las mujeres seguirán menospreciándonos (con toda razón) y viéndonos como seres básicos.
He dicho.

martes 3 de febrero de 2009

El lado oscuro (y marginal) de la tecnología

Siempre he sido, y seguiré siendo, defensor de la tecnología. Nos facilita la vida, ayuda a mitigar errores, nos divierte; y podría pasar 345 años enumerando los beneficios que ella provee. Pero, para una persona de exigua paciencia como yo, la tecnología puede ser tan malévola como útil.
Explico porqué: La vaina viene por los celulares, a mi parecer uno de los inventos más acertados de la humanidad; sólo falta que te haga la paja. Lo tiene (casi) todo. Y una de esas funciones, una de las más útil, es la que me ha sacado la piedra en no pocas veces: la función de reproductor de música (en formato mp3 o el que se le ocurra la puta gana). No me ha sacado la piedra por sí sola, sino por el (mal) uso que le dan algunos animales con ropa:

Caso 1.- Banco / Tarde.
Disponíame yo a pagar, como religiosamente lo hago cada mes, las mensualidades de mi carro en la agencia de un banco que tiene una pésima campaña publicitaria en la que sale un ser que parece un drogodependiente dudosamente rehabilitado sobándose la cabeza. Pocos minutos en la cola y entró a la agencia un tipo que probablemente ignora porqué la bandera de Venezuela tiene una franja azul en el medio. Llegó con su celular y no tenía más de 2 minutos haciendo la cola cuando lo puso en función "reproductor de música" y dejó que el aparato reprodujera una salsa guarra, pero guarra guarra A TODO VOLUMEN. No me molesta que cada quien se contamine el cerebro con la música que se le pegue su gana (yo me contamino el mío con mi basura), pero JODER ponte un audífono, mono de mierda, choro mal aprendido. ¿Qué coños te hace pensar que nos causa placer el escuchar esa mierda que crea el ambiente de un bar en la Baralt? Lo peor es que nadie, ni siquiera el vigilante del banco, se atrevió a pedirle al animal ese que o le bajara el volumen o apagara su mardito celular (probablemente robado). Yo tampoco iba a ser el valiente que se iba a atrever a pedirle que apagara su mierda; preferí morirme de la arrechera y escuchar obligado la cochinada esa que recibir una puñalada al salir del banco.

Caso 2.- Consultorio Médico - Tarde
Estaba con los dos amores de mi vida, María Alejandra y Daniela Alejandra, esperando para ser atendidos por el médico en un consultorio. Una de las pacientes, que seguramente compartía algún gen con el macaco del caso anterior, también sacó su "SELULAL" y, sin importarle el sitio ni el resto de los pacientes, activó la función de "REPRODUCTOL DE EMEPETREJ" y dejó sonar el típico hilo musical de camionetica, a todo volumen, como si al resto de los que estábamos en espera nos produjera orgasmos varios el esperar al médico al ritmo de Chino & Nacho, Daddy Yankee o algún galán de burdel. Sólo por tener a mi beba en brazos, no me atreví siquiera a pedirle a la malandra aquella que bajara el volumen, porque como mínimo me ofrecía una puñalada.

Caso 3.- Camionetica - Mañana
Iba yo a buscar mi carro, guardado en un estacionamiento, por aquello de la inseguridad. Como el camino era largo, me tocó agarrar camionetica. Súbome y me senté en el único puesto que quedaba disponible. A mi lado, un adolescente (con todo el sentido de la palabra) no fue que activó la función de reproductor de música de su teléfono, sino que cargó un video de algún regguetonero narcotraficante y, lógicamente, lo puso a todo volumen. ¡Qué orgulloso se habrá sentido el maruto verde ese de que todo el mundo se enterara que tenía un celular capaz de reproducir un video!

Aclaro: no por ser salsa o narcotón, perdón, reggaetón, me sacó la piedra el uso marginal que le dieron esos animales a su celular. Cualquier ritmo, escuchado a todo volumen y en un sitio donde te lo tengas que calar de manera obligada, me habría hecho arrechar.

sábado 25 de octubre de 2008

Como pa que la cédula se caiga cien veces

A quién no le da nostalgia ver y escuchar esto...

martes 21 de octubre de 2008

Peatones...

...si no cruzan por el rayado....

¡Móntense en la acera! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡COÑO!!!!!!

martes 7 de octubre de 2008

Llegaron las colas y las emergencias falsas


Caracas está hecha mierda. Algunos días más que otros, pero está hecha mierda con todo y sus muchos encantos que, afortunadamente, aún conserva.

Algo de lo que más la hace mierda son las colas, "marditas" colas, que cada año son más espesas y cagalitrosas. La vaina deja de ser así de apestosa entre finales de julio y finales de septiembre, cuando está de receso el período escolar. Las colas que por lo general le quitan a uno no menos de una hora en condiciones "normales", tienden a reducirse a media hora y a veces hasta quince minutos en el súper mejor de los casos.

Pero dentro de toda la cagalitrosis vehicular, hay un pequeño detalle que hace el trayecto más ingrato de lo que naturalmente es: las ambulancias y patrullas de cuerpos de seguridad (?¿?¿), a full sirena y todas las cocteleras encendidas, que hacen puntual aparición cuando las colas son más inmamables. No dudo que lleven alguna emergencia (especialmente las ambulancias, porque lo de las patrullas si es 100% cuestionable); pero que no solamente sea una ambulancia la que lo obligue a uno a tirarse al hombrillo y rogar que el paso del camionzote no te raye la carrocería... ni dos ni tres ni cuatro, sino que sean hasta seis ambulancias las que te pasan en menos de quince minutos y no un día cualquiera, sino todos los putos días que las colas te escoñetan la vida.

Si a ésto le sumamos que cuando no hay cola o el tráfico es lo suficientemente fluido para no mentarle la madre a nadie, no vez NI UNA SOLA ambulancia con las cocteleras ni la sirena encendida, circulando normalmente, lógicamente sin emergencia alguna, entonces cabe preguntarse: ¿cuántas de esas ambulancias o las patrullas de los cuerpos de IN-seguridad llevan una emergencia verdadera? Yo me atrevería a decir que menos de 20% de ellas la lleva. No me consta, es verdad, pero a la duda le salen hasta pelos cuando te das cuenta que, coincidencialmente, se multiplican las "emergencias" cuando hay más cola. ¡Qué casualidad! ¿No?

Una buena estratagema para pasar como alma que lleva el diablo ante aquel mar de carros que ruedan a menos de 0,9879873 Km por hora.

Lógicamente, cada vez que vea una sirena y una coctelera distrayéndome en el retrovisor, me apartaré y rezaré desde el hombrillo, no sólo para que no me rayen el carro sino también para que la potencial emergencia que lleve la ambulancia o patrulla sea resuelta satisfactoriamente. Uno no sabe en qué momento la emergencia, VERDADERA, involucre a alguien cercano, alguien conocido. Pero, mientras los choferes de esos vehículos utilicen la sirena sólo pa quitarse a los carros del frente, me seguiré cagando en la madre que los parió.

sábado 4 de octubre de 2008

Raterismo aeroportuario


No debería sorprenderme. Pero por lo menos los tres segundos que vinieron luego de enterarme, fueron de suma sorpresa para mí; efímera eso sí, pero sorpresa al fin. Esta es la historia:

El jueves 2 de octubre por la noche llegué de Panamá. Después de presenciar cómo ladillaban la paciencia a Leopoldo López y a su esposa, Lilian Tintori, los funcionarios de inmigración -una razón más para tenerle una arrechera de puta madre al comunismo y a quienes comulgan con él-, me sellaron mi pasaporte y, como es lógico, fui a esperar el equipaje.

Tardó bastante en llegar a mis manos la maleta, razón suficiente para preocuparme un poco por la suerte que correría su contenido. Hasta que apareció, le eché un ojo por encima y vi que estaba todo en orden, o al menos no tenía signos de haber sido abierta y saqueada.

Llegué finalmente a mi casa, agradeciéndole a toda la corte celestial, incluyendo a San Pateste, el haber salido ileso de un posible ataque hamponil en la autopista Caracas-LaGuaira. Dejé la maleta en la sala, sin abrirla ni pararle la más mínima bola, y me fui a dormir.

Al día siguiente me tocó abrir la maleta para sacar algunas cosas y entregarle a mi mamá un pequeño detalle, y digo pequeño porque de haber podido cambiar los euros ("mardito" sea Panamá que ni en el aeropuerto ni en el hotel ni en los centros comerciales, me cambiaron los putos euros) le habría traído algo más rimbombante. Saqué el "pequeño detalle" y fue entonces cuando me di cuenta del gran detalle: ¡ME ABRIERON ESTA VAINA Y ME ROBARON!

¡Qué estúpido pensar que nada más porque la maleta tenga un candado el hampa no se va a aprovechar de ella!

La vaina fue que llevaba tres vasos tipo shot con motivos alusivos a Venezuela que pretendía regalarle a algunos colegas extranjeros que me cayeran bien (99,2% de los que conocí me cayeron bien pero me dio ladilla regalar vasos). Esos vasos venían envueltos en un papel, y enrollados para evitar romperse dentro. Lógicamente, semejante, empaque indica a cualquier ser viviente: "aquí hay algo nuevo". Pues el empaque estaba roto, lo abrieron para cargar con el botín. En principio, amén de la obvia rotura del empaque, me percaté de que habían robado apenas uno de los vasos. Luego revisé superficialmente el resto del contenido de la maleta y, afortunadamente, la ropa estaba completa. Pero la tragedia continúa: En vista de que a los rateros de equipaje en el aeropuerto (los que se encargan de llevarlos desde el avión hasta las correas de entrega, LUEGO DE SAQUEARLOS), les pareció chimbo el botín (los tres puñeteros vasos) buscaron algo más "de interés". No tenía nada nuevo, no compré nada (recordar el infeliz capítulo de la negativa de los panameños a cambiarme los euros), pero había dos frascos de colonia, usados, pero con muchas oportunidades de uso por delante. "Agarrando aunque sea fallo!!", habrá dicho el hijodelagranputa resentido que me sacó los frascos.

Seguramente a ese infeliz le costará un año de sueldo más las utilidades y un préstamo bancario -amén de algún posible atraco en una camionetica- el comprarse un pequeño frasco de colonia barata. Bien por él y su cochina existencia que consiguió sin esfuerzo alguno dos buenas colonias -seguro le sale sarna cuando se las eche porque dudo que en su trimardita vida se halla perfumado bien-. Pero lo que en realidad me escoñeta es que los dos frascos fueron regalo de cumpleaños.

Una compañera de trabajo, quizá tratando de consolarme y disminuir mi arrechera por la "espectacular bienvenida" a Venezuela, me dijo que probablemente el robo fue en el aeropuerto de Panamá y no el de aquí. ¡Claro! es probable; pero hay un detalle que me hace pensar que el raterismo fue de factura nacional: Los tres vasos, de los cuales pensé que se habían robado uno solo, llevan un dibujo con motivos venezolanos y la palabra Venezuela en su exterior. Al revisar bien el equipaje, resulta que el vaso que pensé extraído, estaba dentro de la maleta. Es decir, el ratero abrió el paquete vio que eran vainas venezolanas y tiró el vaso dentro del equipaje. ¿Qué tanto interés puede tener para un ratero venezolano tener un souvenir de su propio país? De pronto si dijeran Cuba, Zwazilandia o cualquier otro país no se lleva uno: SE LLEVA LOS TRES, sólo porque son vasos extranjeros.

Pero de todo este peo me queda una moraleja: dejar de pensar en pajaros preñados, pensando que sólo con un candado en el cierre no van a abrir la maleta. La próxima vez no solamente la envuelvo en plástico -que también puede ser perfectamente violado, pero al menos le da más trabajo al ratero-, sino que voy a agarrar tres interiores, me voy a cagar sobre ellos y así, llenos de mierda, los voy a poner de primeritos en la maleta para que a cualquiera que ose abrir la maleta en busca de un botín, se lleven un buen souvenir de mi parte.

Kaput!

sábado 13 de septiembre de 2008

Permiso, voy a vomitar

¿Qué otra cosa le puede provocar a un mortal luego de ver dos comerciales de televisión venezolana seguidos? A mí particularmente me induce unas ganas arrechísimas de vomitar. Es que no me canso de decirlo, y ya lo he comentado una y otra vez, de lo apestosa que es la publicidad en esta república bananera.
Yo no sé si es que la vaina es una jodedera de los publicistas, o de los anunciantes o del heladero de Tío Rico... o es que de verdad la creatividad para hacer cuñas en Venezuela sale de los pelos del culo de todas las personas a quienes les corresponde hacerlas.
Esta mañana (del sábado 13 de septiembre), me levanté temprano para ver la Pole Position del Grand Prix de Italia, de la Fórmula 1, como lo hago religiosamente cada vez que es fin de semana de carrera. Cuando prendí el televisor, de vaina se me salen los nachos que me comí la noche anterior... escuché un "Bla, bla, bla, bla, blah..." (con el ritmo de Na na nai na na, de la Gaita Onomatopéyica de Gran Coquivacoa); me quité las lagañas que nublaban aún mi vista y el jugo gástrico me llegó casi hasta la lengua... era el mismísimo Neguito Borjas, que ahora es la imagen de una promoción de Digitel, cantando el "bla, bla, bla..." con el ritmo del "na na nai na..." pero de la manera más balurda, palurda, ruin, marginal, tierrúa, camionetera, buhoneril, chancletúa, sueldo mínimo, pecuecuda.
Imagino que en este país donde -ARRÉCHESE QUIEN SE ARRECHE- la regla es el mal gusto, lo ordinario, habrá gente de sobra a la que se le mojen las pantaletas y/o interiores viendo esa burda pieza publicitaria. Pero particularmente a mí me dio una razón más para tener ganas de cagarme en la puta madre de la publicidad venezolana, una de las peores del mundo. Por un momento había considerado cambiarme de Movistar a Digitel a fines de año; pero luego de ver tamaña balurdería NI DE COÑA voy a pagarle un centavo a Digitel.
Da vergüenza la publicidad venezolana, da asco, dan ganas de cagarse en la puta que los parió! Pareciera que la competencia es por hacer el comercial más balurdo y marginal.
¿Por qué Brasil y Argentina, hasta Colombia, son capaces de hacer comerciales arrechísimos? ¿Por qué aquí en Venezuela pareciera que ponen a los buhoneros del mercado del Cementerio a hacer cuñas?
Prendí el televisor, hay un canal nacional. Ya no puedo seguir escribiendo. Permiso, voy a vomitar.