miércoles, 17 de octubre de 2007

Antiinfancia, por culpa de los adultos

No sé si es que soy la reencaranación de Herodes, pero lo cierto es que pese a que uno de mis sueños más sublimes es llegar a ser padre, tengo poca por no decir casi nula, tolerancia con los niños... especialmente los más llorones, los que no se calman ni con una granada fragmentaria, sí, esos que te llegan a tocar los guevos de tal manera, que te hacen querer meterlos enteros en un barril lleno de mierda a ver si así se callan la puñetera jeta. En fin.
Recuerdo que incluso de pequeño, cuando yo era un maruto verde, un mocoso, un descerebrado -más que ahora, porque aún lo sigo siendo-, yo le tenía arrechera a los otros niños, no toleraba las infantiladas -cuando se suponía que yo andaba en plan infantil-. Me parecían estúpidos y anormales, aún cuando tenía cinco años, la memoria más antigua de mi puta vida que recuerdo, esos niños varones que iban al colegio con cuadernos forrados de mickey mouse, del pato donald y de cuanta mariconada animada causaba furor en la época. Particularmente nunca dejé que mi mamá me forrara un cuaderno con tamaña mariconada... mis cuadernos siempre tenían forros unicolores, o a lo sumo con rayas. Pero nunca quise muñecos de Disney -no tengo nada en contra de ellos, más bien me parecen fantásticos-. Siempre quería algo más recio, más adulto. Recuerdo que lloré porque mi mamá me comprara una lonchera de Star Wars, con motivos de la trilogía, que para entonces iba por el Imperio Contraataca, estaba por estrenarse el Retorno del Jedi. Pero nada de mariconadas. Nada.
Igual en las fiestas, mi espíritu antiinfantil estaba presente. Siempre deploré a los payasos... aunque mucho antes de los 5 años les tenía un pánico demencial. Pero nunca han sido seres que merezcan mi respeto, de niño los odié y hoy en día me incomodan. Aún en fiestas donde todos los niños y niñas tenían simulacros de orgasmos viendo a un cabrón pintado con una peluca, un sombrero ridículo y gritando la frase más estúpida de una fiesta: "holaaaa amiguitooos", yo me moría de la arrechera viendo tal clase de enajenamiento cerebral. Hoy en día me dan ganas de vomitar, ver a animadores, recreadores e hijosdeputa payasos, que llegan a una fiesta o reunión de enanos, meados y cagados encima, y los tratan como verdaderos anormales: "se comieron tooooooooooda la comidaaaaaa?" "se portaton bieeeeeeeeeeeennn?". Mierda qué clase de enfermos todos, por eso es que esta planeta está tan retorcido.
Y en el colegio, recuerdo que por alguna razón, especialmente en primero y segundo grado, en general los niños mostraban cierto rechazo a juntarse y/o jugar con niñas. Que un varon compartiera mucho con una niña, era mal visto. Yo, con 5 años, siempre prefería relacionarme y participar en juegos con niñas -mas no de niñas-. De hecho tan aberrado era -crees que aún lo soy?- que recuerdo cuando tocaba clase de educación física era para mí el días más esperado de la semana, porque todos íbamos en shorts y eso me daba oportunidad para BUCEARME las piernas de las carajitas, con 5 O A LO SUMO 6 AÑOS DE EDAD y buscana excusas para compartir con ellas, mientras los otros carajitos sólo se ocupaban de jugar amariconadamente a los pitufos, sin permitir intervención femenina. Infantiles y, de paso, mariconcitos eran.
En fin, siempre tuve razón, desde que era niño, para odiar las cosas infantiloides anormaloides. Pero reflexionando un poco me doy cuenta que es culpa de los adultos que yo desde pequeño tuviera tanta abversión por los "Mundos de fantasía".
Y es que estimo que no es necesario ser anormal para tratar adecuadamente a un niño. Esa estupidez de amiguitos, se comieron todo, etc, etc, es para subnormales. Eso de hablarles gafo también. Uno puede hablarle a un niño, no importa su edad, con cariño y dedicación, sin rayar en lo vomitivo. Estoy seguro que los niños de hoy en día, muy pilas ellos, se burlan de muchos adultos cuando les salen con zoquetadas.
Otra cosa que deploro de los adultos en su interacción con los enanos, es su trimardita capacidad para ridiculizarlos y someterlos al escarnio. Uno de carajito no podía tener una habilidad excepcional, porque en seguida eras motivo de espectáculo público. Si aprendías a echarte peos melódicos, el día que tocaba visitar a la abuela tu mamá hacía un círculo, llamaba a todo el planeta y te ponía a enseñarle a los demás lo lindo que te ves echándote un peo con el tono de la quinta Sinfonía de Beethoven. Si eras jeva y sabías bailar mambo, pues te hacían pasar pena moviéndote entre las miradas de adultos medio borrachos que de paso se ríen de cualquier mojonada. En fin, veo que los adultos sienten un placer sadomasoquista por hacerle pasar por ridículo a cualquier niño, creen que crear una atmósfera infantil es sinónimo de "ahora todos saquemos el anormal que llevamos dentro". NO SEÑOR, esa vaina no me la calo. Ya, me arreché demasiado. No escribo más. Sólo les dejo un video que ejemplifica cómo enajenar a un carajito, sintiendo gracia y placer por ello. Kaputt.

domingo, 14 de octubre de 2007

Viene el asesino


De uno de los mejores juegos de la historia que ha pasado por mis manos en toda mi puta vida, viene una de las pelis que pareciera ser una de las mejores del último trimestre del 2007. Hitman, a mi parecer el juego más inteligente hecho hasta ahora. Ojalá que con Hitman no ocurra lo mismo que suele ocurrir con otros videojuegos que son llevados a la gran pantalla que terminan siendo una cagada, por decir lo menos. Vi el trailer hace como 4 horas y los orgasmos que experimenté con la primera escena no han parado. La peli promete, de verdad. Seré uno de los primeros chicharrones en verla el día que la estrenen.

A quienes no tienen puta idea de quién guevos es Hitman... les echo el cuento rapidito. Es una especie de ser humano, literalmente fabricado, no concebido por vía natural. Se le conoce con el nombre clave de 47, así, a secas. Es un tipo que nunca en su puta vida sonríe y nada más de verlo, te cagas las pantaletas los interiores o cualquier mierda que tengas para darle soporte a tus genitales. Mata a sangre fría, de eso vive. Puede matarte sin que escuches sus pasos, te puede ahorcar, tirarte por un precipicio, pegarte un tiro desde lo alto de la torre en todo el cerebro. Mientras más limpio es el crimen, sin testigos y sin mucha sangre, mejor es su reputación. Busca cualquier artimaña para acabar con sus víctimas, no deja rastros o al menos procura no dejar ni uno. Su mejor táctica, disfrazarse y hacerse pasar hasta por el mismísimo Dios si hace falta. Creo que muchos quisiéramos un vergajo así en Venezuela, para que se encargara de la vida de ciertas personas que no me da mi puta gana de citar, ustedes saben quiénes son. En fin, no ahondo más en detalles. Les dejo un video del juego y otro del trailer de la peli. Se las recomiendo que la vean. Si no les gusta, como dice un pana en su blog: mámense un pipe!